He utilizado nuevamente dibujos de Eva Armisén para mis galletas, y me ha encantado como quedan. Son un lujo para la vista y el paladar, aunque nadie se las quiere comer.
En alguna ocasión mas me he inspirado en otros dibujos de Eva Armisén para hacer otros postres, os dejo los enlaces por si queréis echar un vistazo, pinchar aquí, aquí y aquí. Me encantan estos dibujos.
La receta de las galletas es del libro "Las recetas de la felicidad" y los papeles comestibles, como siempre, se los encargué a Julia del blog http://postreadiccion.blogspot.com.es
Ingredientes para las galletas :
- 400 g de harina de postres
- 200 g de mantequilla fría cortada en cuadritos
- 150 g de azúcar
- 1 huevo mediano
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 pizca de sal
Preparación :
- Mezclamos todos los ingredientes con las manos, hasta formar una masa homogénea.
- Formamos una bola, que dividimos en dos o tres partes.
- Estiramos cada una de las porciones entre dos láminas de papel de hornear con ayuda de un rodillo, hasta dejarlas de un grosor más o menos de medio centímetro.
- Llevamos las láminas de galleta al frigorífico durante un par de horas, o las dejamos en el congelador media hora. Procedemos igual con cada una de las porciones de masa que hemos cortado previamente.
- Sacamos las láminas (de una en una, para que no pierdan frío), cortamos con un cortador rectangular, colocamos las galletas sobre una bandeja, y las volvemos a llevar al congelador al menos 15 minutos ( ayudará a que las galletas no pierdan la forma durante el horneado). Repetimos con el resto de la masa.
- Precalentamos el horno a 1701ºC, y horneamos las galletas unos 10 minutos, hasta que estén ligeramente doradas por los bordes. Las sacamos del horno, las dejamos reposar 5 minutos, y las dejamos enfriar sobre una rejilla. las galletas estarán blanditas al a salir del horno, y terminarán de endurecerse al enfriar.
- Finalmente cortar y pegar los dibujos de papel comestible sobre las galletas.
Me gustan sus ilustraciones por su imaginación, su colorido, sus mensajes, sus caras...
En estos caballetes resulta una exposición de lujo.
Las galletas de la foto de abajo están listas para empaquetar, metidas en una bolsita de plástico sellada con un whasitape. Y finalmente metidas en una lata de té de metal.











